Entrevista a un Personaje

23 02 2009

Los nervios me carcomen. En cuanto lo vea atravesar la puerta, creo que me cago encima. Perdón la forma de decirlo, pero es así. Hoy, me toca entrevistar a un personaje único.

Por la puerta, ingresa un hombre bastante robusto, con aire de ganador. No hago otra que asumir que es mi entrevistado, el “Sr. Empanada”, el de la peatonal. Aquel que de Lunes a Sábados a la mañana, vestido de empanada, nos entrega esos folletos de la casa de comidas: “Sr. Empanada e hijas”.

Efectivamente es él, no me fue difícil deducirlo. La forma de ir con las piernas abiertas para dejar pasar la parte inferior del disfraz de empanada entre medio de sus rodillas. La altura, tal como la empanada gigante que veo todos los Sábados. La manera de ver a los demás como ofreciéndoles algo, su sonrisa compradora, sus brazos quemados por el sol de repartir aquellos panfletos. Además, el disfraz que trae puesto y los folletos en la mano, fueron de gran ayuda.

Entra, saluda a todos y se sienta delante mío.
-Perdón el retraso -dice medio avergonzado -ya estoy de 1 mes… -termina bromeando.
No hago más que reírme de los nervios…
-¿Cómo es tu nombre?.
-Ricardo, pero todos me dicen señor, o don, empanada. Cuestión de respeto, ¿sabés?.

Prefiero no preguntar a qué se refiere, y cambio el tema de conversación.

-¿En qué viniste? -una pregunta que seguramente cualquier lector se estará preguntando. Leer el resto de esta entrada »





Guía para Hacer el Ridículo

10 01 2009

Toda persona nace con alguna característica que lo hace único, que lo hace resaltar. Podemos ver, por ejemplo, la mano derecha de Jordan, la zurda mágica de Maradona o los pantalones cuadrados de Bob Esponja.
El hombre, aunque no lo sabe, tiene su don, su plus, algo ahí escondido, dispuesto a manifestarse en algún momento y sorprender al mundo.
El paso del tiempo me demostró a mi, que tengo la gran capacidad para hacer el ridículo. A fiesta a la que iba, quizás pasaba totalmente desapercibido, pero en menos de dos temas, alguien ya mostraba su admiración ante mi prescencia: -Pfff… Mirá el ridículo éste…
Pues bien, hoy, en un acto de humildad y compañerismo, me dispongo a explicar, en breves pero concisos pasos, cómo hacer el ridículo y sentirse orgulloso de ello; porque no es nada ser, o hacer el ridículo, sino también sentirse alguien importante por eso.

El paso principal del ridículo está en su forma de vestir. Las camisas floreadas o colores flúo son más que bienvenidas.
El ridículo lleva esos pantalones que hace tres años estuvieron de moda. Puede pues, aparecer con pantalones a cuadros, de varios colores, o quizás, de acá a dos años, aparecer con pantalones chupines color rosado.
No importa el pantalón, debe ser lo suficientemente ajustado para que al agacharse se rompa la costura nalga-nalga, dejando ver nuestro calzón marca “LatinLover”.
Las zapatillas del ridículo son esas tipo zapato de astronauta, enormes, bien blancas y que al pisar, emiten una lucecita indicando que “el ridículo, ha dado un paso más en su vida”. Leer el resto de esta entrada »