Guía para Hacer el Ridículo

10 01 2009

Toda persona nace con alguna característica que lo hace único, que lo hace resaltar. Podemos ver, por ejemplo, la mano derecha de Jordan, la zurda mágica de Maradona o los pantalones cuadrados de Bob Esponja.
El hombre, aunque no lo sabe, tiene su don, su plus, algo ahí escondido, dispuesto a manifestarse en algún momento y sorprender al mundo.
El paso del tiempo me demostró a mi, que tengo la gran capacidad para hacer el ridículo. A fiesta a la que iba, quizás pasaba totalmente desapercibido, pero en menos de dos temas, alguien ya mostraba su admiración ante mi prescencia: -Pfff… Mirá el ridículo éste…
Pues bien, hoy, en un acto de humildad y compañerismo, me dispongo a explicar, en breves pero concisos pasos, cómo hacer el ridículo y sentirse orgulloso de ello; porque no es nada ser, o hacer el ridículo, sino también sentirse alguien importante por eso.

El paso principal del ridículo está en su forma de vestir. Las camisas floreadas o colores flúo son más que bienvenidas.
El ridículo lleva esos pantalones que hace tres años estuvieron de moda. Puede pues, aparecer con pantalones a cuadros, de varios colores, o quizás, de acá a dos años, aparecer con pantalones chupines color rosado.
No importa el pantalón, debe ser lo suficientemente ajustado para que al agacharse se rompa la costura nalga-nalga, dejando ver nuestro calzón marca “LatinLover”.
Las zapatillas del ridículo son esas tipo zapato de astronauta, enormes, bien blancas y que al pisar, emiten una lucecita indicando que “el ridículo, ha dado un paso más en su vida”. Leer el resto de esta entrada »





Una de Asaltos

4 11 2008

-Los chicos llevan la comida, las chicas las gaseosas -gritaba eufórica Rebecca al sonar el timbre para salir del colegio a la casa.
Los asaltos. Aquellas fiestas sanas de nuestros años adolescentes. Todas, pero todas las fiestas, eran una copia exacta de la anterior, pero con diferentes actores. Casi casi como Cats.

La previa era una mezcla de nerviosismo y frenesí, en donde nuestra hermana nos ayudaba con la camisa que nos íbamos a poner, al mismo tiempo que nuestro hermano nos decía que llevar “puflitos” era la posta y nuestra madre se mojaba un dedo con saliva y nos acomodaba las cejas y el flequillo.
Los más pintones, en cambio, se llamaban entre ellos y se preguntaban qué ponerse, para luego verlos vestidos iguales, cual gemelos, con camisita a cuadros, pantalón de jeans y zapatos náuticos sin medias.

Al llegar, los papis de Rebecca abrazados nos recibían. Nos encontrábamos con un patio oscuro, con pequeñas luces a los costados, el equipo de música bastante fuerte con Roxette sonando de bienvenida. A los costados, una mesa larga con la bebida que habían traído las chicas, y platitos para poner los puflitos, los palitos salados, las papitas.
Supuestamente, los papás no iban a molestarnos porque se iban a dormir, pero una que otra vez se los podía ver asomar un ojo para ver si nos comportábamos.

Yo tenía la maldita costumbre de llegar temprano, cuando no había nadie. Sólo la anfitriona y sus mejores amigas. Entonces ya podía sentir las desvastadoras críticas a la vestimenta, o a mi peinado “lamida de vaca”, hecho por mi madre. Leer el resto de esta entrada »





Entra un esqueleto a un bar…

4 10 2008

Estoy en el bar de Claudio, en diagonal 80 y calle 4. Mi café ya se enfría, una persiana a medio cerrar deja pasar el haz de luz que atraviesa el último suspiro de vapor de mi taza. Puedo ver el sol molesto de la ventana que da a calle 4. Son las 7 am, y yo, estoy realmente dormido.
De repente, un esqueleto llega al bar, patea la puerta y entra osado u “oseoso”. Me mira, y no dibuja ni una mueca.
Yo, realmente no reaccioné. Me quedé dormitando viendo como el café dejaba de tirar ese vaporcito.
El esqueleto no estaba nada mal vestido. Un jean ajustado, una camisa y, algo desubicado, un sombrero. Se me acerca y me dice:
-¿Vos atendés acá, gordito?.
-¿Gordito? -pregunté mirando mis pocos 50 kgs de peso.
Él sólo bajó su mirada observando sus costillas y se volvió a mi.
-Ah, claro -me di cuenta enseguida -“gordito”. No, yo no atiendo, el barman está en el baño.
-¿Te jode si te acompaño mientras espero?.
-No, para nada. ¿Tenés hambre? -atiné a decir sin pensar. Me tomó dormido y por sorpresa…
-No te das una idea -dijo sin inmutarse.

Le alcancé una dona a medio comer que sostenía en mi mano, mientras él me miraba con esa mirada profunda, que toda calavera tiene, casi inquisidora.

Y aquí estoy yo, sentado frente a un esqueleto sin saber de qué hablar. El regreso del barman se me hace eterno.
-¿Tu nombre “es Queleto”? -dije, mientras hacía comillas con los dedos. Leer el resto de esta entrada »





Lo importante es participar

16 09 2008

Aquella frase de mi madre me retumba aún hoy en los oídos. Tras mi triste paso por un torneo de fútbol para jóvenes de 8 a 12 años, y con la medalla de la derrota en mi cuello, me dijo:
-Pero hijito, lo importante es participar, ¿acaso no la pasaste de diez? -preguntó con ese tono que solo una madre puede preguntar.
Miré mi medalla de segundo puesto y ví a los del “Meta Pata Team” festejar el oro, aquel oro que la noche anterior había soñado y me bosquejó mi respuesta que yo terminé de dibujar poniéndole mi firma:
-¡NO! -le grité haciendo puchero.

¿Quién juega por el segundo puesto?. ¿Quién juega para perder?. ¿Alguien se acuerda del que salió segundo en el mundial de Letonia 2000 de selecciones juveniles?. No, nadie. En cambio si alguien pregunta “¿quién fue campeón en Letonia 2000?” todos se pelearán en dar la respuesta.
Ese día entré desquiciado, revoleando patadas a cual contrario pase por mi lado, estaba hecho una furia. Hasta el día de hoy recuerdo a Juliancito llorar en el suelo, tomándose la pantorrilla, gritando desaforado:
-¡Me quebró, me quebró!.
Yo, como buen jugador de fútbol levantaba mis manos al aire y moviendo mi cabeza hacia los lados demostrando inocencia, justificando que aquí no pasaba nada.
-¡Es un llorón, juez!, ¡sacale amarilla por marica!.
Estaba loco, fuera de mi, quería ese oro. Leer el resto de esta entrada »





Instrucciones Varias

12 08 2008

Instrucciones para inflar un globo

Primero y principal, lavarse los dientes. No hay nada mas asqueroso que un globo tirando olor a milanesa con papas fritas. Es importante utilizar globos de tipo cotillón, demás globos no están aceptados por este curso (Si, hablo de esos que se guardan en la billetera).
Luego, solo inflaremos nuestros cachetes cual pez globo y soplaremos a más no poder. Este es el momento en el que nos duele la cabeza, se nos caen los mocos, se nos tapan los oídos y nos lloran los ojos. Es hora de fijarse si no estamos soplando por el lado bajo del globo y no por la obertura dispuesta justamente para su inflado.
Si nos pican las mejillas, con un leve acalambrado mandibular, es que vamos bien.
El tamaño, si importa. Un globo muy grande, dará a entender que tapamos otros complejos. Un globo chico, no es divertido. A saber elegir.
Una vez logrado el tamaño deseado, lo dejaremos a nuestro lado y tomaremos otro globo (sin inflar, obvio) y volveremos al primer paso hasta que nuestras madres nos digan: “¿Podés dejar de inflar los globos?”.

Instrucciones para reducir el dolor de golpes

Toda persona en cualquier instante de su vida, sea joven o vieja, se golpeó el dedo chiquito del pié contra la pata de la cama, de la mesa o del sillón.
Un método para reducir el dolor es, inmediatamente, tomar posición fetal y, con nuestro índice y pulgar, asir el dedo golpeado y presionarlo de tal manera que podamos ver el aumento y disminución de tamaño de nuestro pequeñín. Leer el resto de esta entrada »





El Padre de la Novia

26 06 2008

Conocer al suegro. Ese evento de la vida en la que uno decide probar cuánto lo ama su dios y se somete a este acto de sadomasoquismo.
Y es que no hay forma de tener una buena presentación porque uno es “el que le roba la nena”, “el que la toca”, “el que” ¿entendés?.
Aún recuerdo a Osvaldo, padre de mi ex novia Paula. Aquel día, le vi el rostro a la muerte, y se mufaba de mi desgracia.
Gordi, acordate que hoy comemos en casa de papi -dijo Paula con los ojos de una quinceañera ilusionada previa fiesta de cumpleaños.
Si, lo tengo en mente -contesté tembloroso, probándome la armadura y el chaleco antibalas.
“Papi, papi”. ¡Que costumbre!. De papi no tenía nada el viejo.

Me viene a la memoria el momento de abrirse la puerta y encontrarme con aquel personaje de un metro noventa de estatura, corpulento, sin cuello, como jugador de rugby, y voz ronca, a base de wisky y habanos, diciéndome: -Hola… Así que vos sos Javier -con un tono bastante decepcionado como aquel padre que se entera que su hijo eligió el ballet clásico y no el fútbol. Yo, sólo pude emitir un “pssssss…” cuando por dentro decía: -y vos sos “el papi”.
Entrar a esa casa fue al estilo Hannibal Lecter, yo estaba petrificado, mientras Paula me empujaba de atrás al grito de “Papi, papi, mostrale tu juego de cuchillos chinos”. Que ocurrencias las de Paula, siempre se lo dije. Ella era de proponer llevar a su sobrino de 5 años al zoológico el día que por cadena internacional trasmitían Argentina-Brasil. Ella era de ofrecer la casa en navidad justo el año que remodelábamos el baño y la cocina. Y ahora, ella proponía que aquel asesino a sueldo, cuyo “target” decía Javier, me mostrase su colección de cuchillos. Leer el resto de esta entrada »





¡Los Reyes Magos son los padres, nene!

26 05 2008

Y si, siempre es bueno un poco de realidad, por más cruda que sea y caiga quien caiga.
Pienso descubrir aquello que ni el querido Cristóbal se animaría. Y aquí va, cardíacos abstenerse.

*Cuando sacás la ropa del lavarropas, siempre, pero siempre, y por más cuidado que se tenga, se te cae al piso una media blanca del montón.
Además: Siempre caerá en el charco sucio de agua generada por la descarga del lavarropas.

*Por mucho que contengas el estornudo en clase o en una reunión, va a salir el doble de fuerte y encima se te van a tapar los oídos. Mirá en tu bolsillo, que de seguro, no traés pañuelo.

*En la bañera siempre habrá cinco envases de Shampoo y tres de Crema Enjuage, todos de diferentes marcas y tipos, parados boca abajo. Sólo un Shampoo tiene algo y todos los demás están vacíos.

*El día que ponés una alarma para acordarte de ver algo en la televisión, una de dos:
i) Te olvidás.
ii) Se te corta la luz a la hora señalada.
Corolario: Si lográs ver lo que querías, en 30 canales distintos pasan películas/programas/documentales que querías ver, y cuando termina, te vas a pasar tres horas haciendo zapping.

*Cuando vas a pegar un moco bajo la silla, en el 90% de los casos, te encontrás con otro que se te adelantó.

*Las cucarachas aparecen justo cuando llegan las visitas.

*El papel higiénico es una especie en extinción cuando uno se descompone estando de visita en otra casa. Leer el resto de esta entrada »