¡Qué Papa, papá!

22 03 2013

Estuve siguiendo el día a día las elecciones papales.
¿Qué loco no? Todo un país, todo un planeta quizás, viendo de qué color es el humo que sale de una chimenea, mientras puertas adentro Don Bergoglio hacía su primer asado para los cardenales.
Ahora, digo yo, ¿no es tiempo ya, de que avisen si hay nuevo Papa por Twitter u otro medio de comunicación masivo? Algo así por ejemplo: @VaticanoOfficial said: “It’s Bergoglio!” #habemuspapam #papalelection
Estamos en la era informática y ellos siguen avisando como indios, con señales de humo. Porque si al menos te aparecieran figuras hechas con humo, corte:
El dedo pulgar arriba para decir que hay papa.
El dedo del medio para avisar que no hay papa por culpa de un salame que votó en contra.
Dos dedos en V para informar no sólo que hay un papa, sino que además, es peronista.
El pulgar y el meñique para señalar que el papa es rockero.
Toda la palma en posición horizontal para avisar que God is a DJ. Lee el resto de esta entrada »

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Resultados Censo 2010: Soy 100% Idiota.

7 12 2010

I. Bueno, pasado otro censo más, no puedo no hacer eco de ello.
Obviamente, este censo me recordó aquel que viví, 10 años atrás, en plena adolescencia.

En aquellos tiempos, “el país se caía a pedazos”. Un tipo de bigote en la tele repetía: –No le abran la puerta, el censista les puede robar– con lo que yo, en un estado de fobia total, decidí atender a mi censista en la puerta, con una 9mm en la cintura.
Al sonar el timbre, recuerdo que abrí la puerta con la mano izquierda, pero solamente para poder asomar mi ojo. La mano derecha, atrás, lista para desenfundar ante la mirada de aquel malévolo censista.
Y allí estaba “ella”, mi censista.
Joven, morocha, con anteojos y muy sonriente pese a sus horas caminando.

Yo no sé por qué, pero teniendo todo un día para visitar las diferentes casas, pasan casi de madrugada, tomándome de imprevisto.
Dado que se da un día feriado para censar, la noche anterior, obviamente, se sale a bailar.
Podrán imaginar mi aspecto. Lee el resto de esta entrada »





Joya, Nunca Taxi

9 04 2010

1. Miércoles por la mañana. Nublado gris oscuro. Llueve. Son los típicos días en los que tenemos diez mil excusas para quedarnos en cama y una sola para levantarnos. Lamentablemente ésta última tiene el peso de veinte mil excusas, y sí, hay que hacerlo.

Al dirigirme al baño veo el reflejo en un espejo rajado en su esquina, como todo espejo de baño, un rostro parecido a la muchacha de la película “The Ring”. Al pasarme el peine por el pelo, emula el mismo sonido que ella hace en la película.

Es curioso, pero cuando llamo un taxi para irme, tarda eones en llegar. Pero eso sí, cuando lo llamo y entro al baño para hacer “de lo segundo” aunque sea un rapidín, en el mejor momento (ese que te hace sonreir pese al olor nauseabundo), suena la bocina (con ese sonido de alarma que todo taxi tiene) y arruina la escena.

Desalineado, mal descansado y, obviamente, malhumorado por el momento que me hizo pasar el taxista, me aparezco yo en la puerta de mi casa con la camisa salida del pantalón y un pelo rebelde que no deja que lo peine.

El taxi es de esos viejos Peugeots 504. Esos, que al acelerarlos, suenan como la licuadora de la mamá. Atrás tiene la calco de “No corro, vuelo bajito” y el cartelito en la puerta de “Cierre despacio” en ese amarillo chillón.

La puerta no abre, obviamente, por lo que el taxista debe estirar su cuerpo y jugar con la puerta un momento hasta que ésta decide abrirse. Lee el resto de esta entrada »





Lo importante es participar

16 09 2008

Aquella frase de mi madre me retumba aún hoy en los oídos. Tras mi triste paso por un torneo de fútbol para jóvenes de 8 a 12 años, y con la medalla de la derrota en mi cuello, me dijo:
-Pero hijito, lo importante es participar, ¿acaso no la pasaste de diez? -preguntó con ese tono que solo una madre puede preguntar.
Miré mi medalla de segundo puesto y ví a los del “Meta Pata Team” festejar el oro, aquel oro que la noche anterior había soñado y me bosquejó mi respuesta que yo terminé de dibujar poniéndole mi firma:
-¡NO! -le grité haciendo puchero.

¿Quién juega por el segundo puesto?. ¿Quién juega para perder?. ¿Alguien se acuerda del que salió segundo en el mundial de Letonia 2000 de selecciones juveniles?. No, nadie. En cambio si alguien pregunta “¿quién fue campeón en Letonia 2000?” todos se pelearán en dar la respuesta.
Ese día entré desquiciado, revoleando patadas a cual contrario pase por mi lado, estaba hecho una furia. Hasta el día de hoy recuerdo a Juliancito llorar en el suelo, tomándose la pantorrilla, gritando desaforado:
-¡Me quebró, me quebró!.
Yo, como buen jugador de fútbol levantaba mis manos al aire y moviendo mi cabeza hacia los lados demostrando inocencia, justificando que aquí no pasaba nada.
-¡Es un llorón, juez!, ¡sacale amarilla por marica!.
Estaba loco, fuera de mi, quería ese oro. Lee el resto de esta entrada »





El Padre de la Novia

26 06 2008

Conocer al suegro. Ese evento de la vida en la que uno decide probar cuánto lo ama su dios y se somete a este acto de sadomasoquismo.
Y es que no hay forma de tener una buena presentación porque uno es “el que le roba la nena”, “el que la toca”, “el que” ¿entendés?.
Aún recuerdo a Osvaldo, padre de mi ex novia Paula. Aquel día, le vi el rostro a la muerte, y se mufaba de mi desgracia.
Gordi, acordate que hoy comemos en casa de papi -dijo Paula con los ojos de una quinceañera ilusionada previa fiesta de cumpleaños.
Si, lo tengo en mente -contesté tembloroso, probándome la armadura y el chaleco antibalas.
“Papi, papi”. ¡Que costumbre!. De papi no tenía nada el viejo.

Me viene a la memoria el momento de abrirse la puerta y encontrarme con aquel personaje de un metro noventa de estatura, corpulento, sin cuello, como jugador de rugby, y voz ronca, a base de wisky y habanos, diciéndome: -Hola… Así que vos sos Javier -con un tono bastante decepcionado como aquel padre que se entera que su hijo eligió el ballet clásico y no el fútbol. Yo, sólo pude emitir un “pssssss…” cuando por dentro decía: -y vos sos “el papi”.
Entrar a esa casa fue al estilo Hannibal Lecter, yo estaba petrificado, mientras Paula me empujaba de atrás al grito de “Papi, papi, mostrale tu juego de cuchillos chinos”. Que ocurrencias las de Paula, siempre se lo dije. Ella era de proponer llevar a su sobrino de 5 años al zoológico el día que por cadena internacional trasmitían Argentina-Brasil. Ella era de ofrecer la casa en navidad justo el año que remodelábamos el baño y la cocina. Y ahora, ella proponía que aquel asesino a sueldo, cuyo “target” decía Javier, me mostrase su colección de cuchillos. Lee el resto de esta entrada »





¡Los Reyes Magos son los padres, nene!

26 05 2008

Y si, siempre es bueno un poco de realidad, por más cruda que sea y caiga quien caiga.
Pienso descubrir aquello que ni el querido Cristóbal se animaría. Y aquí va, cardíacos abstenerse.

*Cuando sacás la ropa del lavarropas, siempre, pero siempre, y por más cuidado que se tenga, se te cae al piso una media blanca del montón.
Además: Siempre caerá en el charco sucio de agua generada por la descarga del lavarropas.

*Por mucho que contengas el estornudo en clase o en una reunión, va a salir el doble de fuerte y encima se te van a tapar los oídos. Mirá en tu bolsillo, que de seguro, no traés pañuelo.

*En la bañera siempre habrá cinco envases de Shampoo y tres de Crema Enjuage, todos de diferentes marcas y tipos, parados boca abajo. Sólo un Shampoo tiene algo y todos los demás están vacíos.

*El día que ponés una alarma para acordarte de ver algo en la televisión, una de dos:
i) Te olvidás.
ii) Se te corta la luz a la hora señalada.
Corolario: Si lográs ver lo que querías, en 30 canales distintos pasan películas/programas/documentales que querías ver, y cuando termina, te vas a pasar tres horas haciendo zapping.

*Cuando vas a pegar un moco bajo la silla, en el 90% de los casos, te encontrás con otro que se te adelantó.

*Las cucarachas aparecen justo cuando llegan las visitas.

*El papel higiénico es una especie en extinción cuando uno se descompone estando de visita en otra casa. Lee el resto de esta entrada »





El tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos

27 04 2008

I.
Y si, me lo hicieron notar. Definitivamente, estoy viejo.
Iba caminando por la calle, como si fuera la senda de mi vida esa vereda mal tratada por las lluvias y las raíces de los árboles, cuando dos niños, inocentes retoños de un futuro prometedor, me dijeron, sin intentos de ofender: -Le regalamos una concha marina, señor.
Es que no hay derecho, uno se cuida y trata de mantener su juventud viva, y vienen dos pendejos con un futuro de mierda, proyectos de piquetero cuya madre no es capaz de educar ni de cuidar su acera, a decirte ¿”Señor”?. ¿Qué se creen? No pueden decirme “joven” porque es una palabra para alguien mayor que el otro, pero un “amigo”, un “che”, un “oiga” o “flaco”. “Máquina”, “persona”, “fiera”, “locura”. Y podría seguir. Pero no, ellos tuvieron que decir “Señor”.
¿Será por eso que me enojé?, ¿será por eso que le cerré un ojo al gordito milanesero de un revés de derecha?, ¿será por eso que me opuse al arresto policial?, ¿será por eso que pasé 14 horas en la comisaría novena?. Es que no hay derecho.
Y luego de ese hecho, no quedó solo en una frase de un nene vendedor, seguramente de drogas, en plena calle. No, es mucho más. Abstenerse de llamarme exagerado, porque es verdad, abrieron una herida difícil de sanar.
Ayer noté que la cajera del supermercado me miraba. Antes, hubiese pensado que le gustaba. Ahora, solo puedo pensar que me está mirando como me quedo pelado, en mis vagos intentos por taparlo.
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