Una breve historia pre-navidad.

18 12 2007

-Y quiero que me traigas dignidad -dijo en voz alta, escribiendo en una hoja, mirando a su padre, con ojos de ocho años recién cumplidos, esperanzada.
-¿Eso le vas a pedir a Papá Noel? ¿Por qué no le pedís algo que haya en una juguetería, por ejemplo? -sugirió esperando una respuesta positiva.
-¡Pero eso me lo podés comprar vos, pa! -remató, lapidando sus oportunidades.
-Bueno, pero pedí algo que sus duendes puedan elaborar -insistió.
-¡Ta bien!, le voy a pedir un hermanito -exhaló ingenuamente.
-Pero eso lo puedo conseguir yo -dijo riéndose a medida que se iba dando cuenta que ese chiste, en un bar a las 4 de la mañana, hubiese sido el furor de la noche, pero no para contárselo delante de su niñita. -Quiero decir -carraspeó su garganta- yo se lo pedí a Papá Noel. – finalizó, esperando arreglar el daño ya hecho.
-Mejor le pido dignidad para vos, papá. -enfatizó. Mirándolo con esos mismos ojos de ocho años recién cumplidos, pero con tintes de desprecio, a medida que se le llenaban de lágrimas.

Me encuentro en mi habitación escribiendo este relato navideño, casi sin ideas. Pc y cigarrillo encendido, café, una que otra galletita de chocolate y el ventilador dándome en la cara. De repente, un sonido estremecedor llama mi atención. Un golpe, un tanto extraño, en la ventana de mi cuarto. Al mirar por sobre mi hombro hacia la ventana que capta la luz de la nocturna calle, veo una silueta sobre la reja. Leer el resto de esta entrada »